|
Todo proyecto de creación de una empresa tiene su punto de partida en la idea que se plantean los promotores del mismo, iniciándose, a partir de ese momento, un proceso de análisis y planificación que llevará a determinar la viabilidad del proyecto y la configuración futura de la empresa.
Este proceso es de gran importancia y debe ser objeto de una especial atención por parte de los promotores, ya que de las previsiones que se efectúen sobre los diferentes factores que van a influir en el desarrollo de la empresa va a depender el éxito o fracaso de la misma.
Temas como el mercado al que la empresa va a dirigirse, la evolución previsible del mismo, las empresas de la competencia, la política comercial a seguir, las ventas esperadas, los recursos técnicos y económicos necesarios, etc., deberán estudiarse y definirse con el máximo detalle antes de iniciar la creación de la empresa.
Este estudio, que será más o menos profundo en función del tipo de empresa a crear y de la inversión a realizar, va a dar lugar al Plan de Empresa, documento en el que se va a reflejar el contenido del proyecto empresarial, y al que se dedica la mayor parte de este capítulo, que se inicia con una breve referencia sobre los motivos que pueden influir en la elección del negocio y sobre las cualidades que, previsiblemente, va a exigir la profesión de empresario.

|